Por si las voces vuelven: Mercedes Milá

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Hablar sobre salud mental con Mercedes Milá es una de esas cosas que difícilmente olvidaré.

Siempre había coincidido con Mercedes en eventos donde toca ir con la sonrisa puesta y presumiendo del privilegio poder formar parte de tal o cual cadena así que, aunque por lo bajito uno pudiera decirle al otro que estaba en ese evento casi por obligación, nunca habíamos podido charlar tranquilamente con la sensación de que nadie está mirando.

Cuando tuve la idea de crear el podcast Por si las voces vuelven, el primer nombre que me vino a la cabeza fue el suyo.

Aparte de ser de los pocos nombres que aparecen en internet cuando tratas de localizar a personas populares que hayan reconocido abiertamente haber sufrido algún tipo de trastorno, tenía la sensación de que si ella era la primera persona con la que me sentaba a charlar, se derribarían en el minuto uno todos los muros que pudieran surgir al encararse a temas como estos.

Sabia que tenerla a ella delante no me permitiría camuflar información o endulzar ciertas cosas por vergüenza o miedo al:

«¿Y si digo algo que socialmente está mal?»

Para mi, Mercedes Milá es alguien que lleva un detector de mentiras en sus ojos y en su corazón.

Sospechaba que es la clase de persona a quién no puedes irle con medias tintas porque te pillara y aunque quizá no te lo diga en el momento, volverás a casa con la sensación de:

«Sabe que he mentido».

Y después de hablar con ella no tengo ninguna duda de que eso es exactamente así.

Y tampoco tengo ninguna duda de que es un ser humano brillante y lleno de amor.

Mercedes habla con los ojos.

Te comprende con los ojos.

Te sonríe con los ojos.

Te abraza con los ojos.

Y seguramente, si le tocas mucho el coño, te mate con los ojos.

El día 18 de octubre me senté con Mercedes Milá a charlar sobre depresión.

El día 18 de octubre me levanté queriendo mucho a Mercedes Milá.

La conversación que escucharás no está editada.

Ni preparada.

Simplemente nos sentamos y hablamos sobre de repente darte cuenta de que no estás nada bien y lo que (nosotros) hemos ido descubriendo poco a poco para tratar de estar mejor.

Junto a nosotros hay una silla para ti.

No esperes una conversación con una estructura clara y por supuesto no esperes las claves definitivas para sentirte mejor después de esto pero quizá, si escuchas bien, encuentres pistas que quizá no conocías y que quizá te ayuden a ti o a alguien a quién quieres.

Espero que disfrutes tanto como yo lo disfruté.

Y por supuesto… gracias a Mercedes.


Puedes escuchar la conversación entre Ángel y Mercedes aquí

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